02 de octubre, 2025. 08:51 p.m. Hoy no llueve, hace 57 años sí.
Sepas o no la historia, sé que es un hecho que cualquier persona con sus facultades como humano bien puestas en su corazón y mente, consideraría esto como una masacre, y uno de los peores episodios de la historia d nuestro país, México.
Los Juegos Olímpicos, competencias, disciplina y en ocasiones, maltrato a deportistas, pero ese no es el tema de esta ocasión. ¡Seguro que nadie se esperaba una tragedia como la de aquel día!
Visualízalo, el gobierno de tu país te impide cumplir con todos tus derechos como ciudadano y estudiante, sufres opresión y de un gobierno (o mejor dicho, dictadura) incompetente, por lo que tus compañeros y tú deciden (tras múltiples intentos de negociar con las autoridades) realizar una marcha, que ustedes pensaban pacífica, para exigir el cumplimiento de sus derechos como mexicanos.
Un dos de octubre, en el año de 1968, en tu ciudad, Tlatelolco, tú y tus compañeros se dirigen a la Plaza de las Tres Culturas, en busca de ser escuchados, un objetivo en común, una vida, una esperanza. El reloj marca las seis con diez minutos de la tarde, y en ese momento... notas como de un helicóptero cae una especie de luz verde y de ahí... un disparo. No, no, no, no puede ser; tu mejor amigo cayó a tus pies, visiblemente muerto, por una herida de bala.
El pánico es instantáneo, todos. incluyéndote a ti, empiezan a correr a los edificios más cercanos, sólo gritos y balas es lo que escucha en ese desafortunado lugar. Sigues a unas personas sin pensarlo demasiado, que entran a un edificio cercano, llamado Chihuahua, algunas personas suben, otras bajan, y tú, tú sientes que es un sueño, o mejor dicho, una pesadilla... de la que realmente quieres despertar. Pero no, esto es real, los sonidos y gritos de dolor te lo confirman.
En tu camino por el edificio, te asomas por una ventana. Lo peor que pudiste haber hecho. Lo que ves ahí, es tan horrorizante, que confirmas que tu vida, no volverá a ser la misma desde este día.
Comienzas a recordar toda tu vida, tu familia, amigos, maestros, pareja, todo lo quisiste hacer y lo que realmente sí hiciste, nunca lo pensaste, pero en este momento, prefieres estar en cualquier otro lugar, menos aquí.
Corres sin rumbo, sólo lo que tus piernas te dan, una mano te jala del brazo. Ahogas un grito, te meten a una habitación, ahí, hay más de cincuenta jóvenes como tú, empiezas a sentirte mareado, como si te fueras a desmayar por un ataque de pánico o algo así.
Notas que es un departamento, y la persona que te metió es una señora que vive allí, y que quería salvarte... salvar, recuerdas a tu mejor amigo... y te lamentas... tú no lo ayudaste, lo dejaste ahí...
Sin embargo, aunque es cruel, no hay tiempo de llorar por él, tienes que ponerte a salvo, todo puede acabar en cualquier momento.
Te metes a una habitación del pequeño departamento, donde habían otras veinte personas, igual o más asustadas que tú; y en eso... ¡pum! los disparos comienzan a escucharse más cerca, afuera, un vidrio se rompe... sí, es lo que piensas, son francotiradores.
Tu reacción es meterte a un baño que había cerca de ahí, cierras la puerta, te cubres la cabeza con las manos, deseando que todo acabe, y como si no pudiera ser peor... disparos, muchos disparos, seguidos de gritos, seguidos de llanto... y al final... de silencio.
Lo sabes, todo acabó para ti... sin importarte nada más, te levantas mientras tiemblas. Decidiste abrir la puerta.
Ves a tu alrededor, cuerpos, sangre, y mucha, mucha muerte.
Un soldado entra, te ve, te apunta con un rifle, tú cierras tus ojos... y de repente... dejas de sentir; das tu último suspiro, y tu corazón deja de latir.
No tendrás que correr nunca más.
En memoria de todos los que nos faltan...
Ya no llueve...
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